Articulo
Zapatero prepara un nuevo impuesto sobre la prostitución
“¿Qué hago con la fiscalidad: subo o no subo los impuestos? ¿Qué hago con la prostitución: la prohíbo o la tolero?”. En esas disyuntivas andaba el presidente del Gobierno cuando el pasado domingo por la noche le pasaron una llamada urgente de la ministra de Igualdad, conocedora de las dudas metódicas que torturaban a su jefe.
−Ya lo tengo, Presi, follar es de derechas.
−Pero qué cosas tienes, Bibi, ¿cómo va a ser de derechas?
−Bueno, no me he expresado bien, quería decirte que ir de putas es de derechas.
Zapatero, tras reflexionar sobre la idea de Bibiana Aído, ha encargado a la ministra de Hacienda que prepare un plan para recaudar más impuestos vía prostitución.
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Elena Salgado no estará sola en la búsqueda de esa fórmula magistral para subir los impuestos sin que lo parezca, y para combatir la prostitución sin erradicarla.
Le ayuda en tan hermosa tarea el vicepresidente Manuel Chaves, recabando datos sobre tarifas, target de clientes, bonificaciones, etc. del comercio carnal en todos los rincones de España.
También colabora con la titular de Hacienda el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, quien desbordado por las firulifas de La Boquería y otras zonas nobles de Barcelona, ha pedido una ley contra la prostitución.
Tan notorio y explícito es el sexo practicado en las calles de la Ciudad Condal, pero tan arraigada está esa costumbre en el Estado autonómico, que Zapatero contestó al alcalde barcelonés con una de sus conocidas sentencias: “Siempre tengo una sensación muy de rechazo hacia la prostitución”.
La conjunción de la ministra Salgado y Jordi Hereu ha alumbrado la solución: los Presupuestos del Estado incorporarán un nuevo tipo impositivo con un gravamen superior al 40% sobre todo acto sexual, completo o parcial, practicado como prestación de servicio. Así habrá recursos suficientes para mantener y aumentar el gasto social.
El nuevo impuesto será recaudado en las liquidaciones trimestrales de las casas de putas legalmente establecidas o directamente en la calle por agentes que aplicarán la norma del ‘aquí te pillo, aquí te mato’ a toda pareja que haya contratado o consumado acto carnal en cualquiera de sus modalidades.
Dicho procedimiento ha inspirado a los altos cargos implicados a denominar coloquialmente a este impuesto la putada.
El proyecto está pendiente de los últimos retoques, pero ya cuenta con el respaldo de todos los grupos catalanes que ven la posibilidad de matar dos pájaros de un tiro: reducir la prostitución a cielo abierto y aumentar la recaudación para la Generalitat. Porque la putada −inspirada en la nomenclatura de la financiación autonómica−, será un tipo impositivo transferido a las CC.AA. El reportero zapatero
Zapatero prepara un nuevo impuesto sobre la prostitución
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