Articulo
Con los Legionarios de Cristo tengo más misericordia que paciencia
¡Ay! ¡Cuánta desazón me ocasionan algunos de los llamados siervos de Dios!
Tengo advertido a Mi Vicario Benedicto de que cuide con esmero la unión de diferentes confesiones, siendo más apremiante la de católicos romanos con ortodoxos porque son estos los más cercanos geográficamente a los mahometanos, ahora llamados seguidores de Mahoma.
Observaba Yo que la Sede de Pedro no era diligente en el cumplimiento de mi recomendación, hasta que el listo de Benedicto Me lo ha explicado: los Legionarios de Cristo, que podían ser punta de lanza en los mercados de Oriente, lejos de sobrellevar humildemente la congoja por los pecados de su fundador se han venido arriba y están en plena campaña propagandística, como si con Marcial Maciel nada hubiera pasado. (+)
Lejos de Mí el deseo de rememorar la pecaminosa pendiente por la que se deslizó el mexicano Marcial Maciel Degollado al caer en las tentaciones de la carne y de la billetera. Y prefiero olvidar la largueza con la que Mi Vicario Juan Pablo deparó a Degollado, fundador de la congregación Legionarios de Cristo y del movimiento apostólico Regnum Christi.
Todo el orbe se enteró de ese sórdido clima de abusos, fornicación y finanzas que envolvió al P. Marcial, hasta que la Santa Sede le pidiera que se retirara de la primera línea.
Esperábamos que esa congregación marchara por el camino de la penitencia para unirse, cuando las circunstancias lo aconsejaran, a Opus Dei, Camino Neocatecumenal y Comunión y Liberación en el frente apostólico de Oriente, desde la Rusia hasta la India. Mas hete aquí que se lanza a la máxima visibilidad con una campaña de recaudación de fondos: de 6 a 600 €/mes bajo el eslogan apadrina un cura.
En Mi infinita sabiduría puedo deducir que los Legionarios de Cristo buscan presencia y apoyo social a modo de escudo ante las conclusiones de la Santa Sede, tras la investigación abierta sobre la conducta de Marcial Maciel Degollado.
Eso sí, como se aprecia en el vídeo bajo estas líneas, impulsan el movimiento de mujeres dedicadas a ser pescadoras de hombres bajo el voto de castidad en la vida consagrada.
O quizás se trate de un arrebato de soberbia de ese colectivo al que tanto le cuesta llevar con resignación cristiana el baldón de su fundador. De éste maquillan −como decís los humanos− su biografía, en la que solo figura que dos años antes de su fallecimiento la Santa sede “le invitó a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público”.
Deseo que estos Mis siervos, sobre todo los que ejercen función de pastores, conduzcan su rebaño por el recto camino de la discreción y el recogimiento. Así serán amparados por mi infinita misericordia. De lo contrario, notarán que mi paciencia no es tan infinita.
Con los Legionarios de Cristo tengo más misericordia que paciencia
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